que es el cbd oil

December 15, 2021 By admin Off

Desde diciembre de 2020 hasta julio de 2021, la FDA recibió informes de eventos adversos tanto de consumidores como de las fuerzas policiales que describían a 22 pacientes que consumieron productos con Delta-8 THC; de ellos, 14 se presentaron en un hospital o sala de emergencias para recibir tratamiento después del consumo. De los 22 pacientes, 19 experimentaron efectos adversos tras consumir productos alimenticios que contenían Delta-8-THC (por ejemplo, brownies, gomitas). Los eventos adversos incluyeron vómitos, alucinaciones, problemas para mantenerse en pie y pérdida de conciencia.

El delta-8 tetrahidrocannabinol, también conocido como Delta-8 THC, es una sustancia psicoactiva que se encuentra en la planta de Cannabis sativa, de la que la marihuana y el cáñamo son dos variedades. El Delta-8 THC es uno de más de 100 cannabinoides producidos naturalmente por la planta de cannabis, pero no se encuentra en cantidades significativas en la planta de cannabis. Por ello, las cantidades concentradas de Delta-8 THC se fabrican normalmente a partir de cannabidiol (CBD) derivado del cáñamo.

Una combinación de factores ha llevado a la FDA a proporcionar a los consumidores esta información. Estos factores incluyen:

2. La FDA ha recibido informes de eventos adversos relacionados con productos que contienen Delta-8 THC.

La FDA está consciente de la creciente preocupación sobre los productos de Delta-8 THC que se venden actualmente en línea y en las tiendas. Estos productos no han sido evaluados ni aprobados por la FDA para su uso seguro en ningún contexto. Algunas de las preocupaciones incluyen la variabilidad en las formulaciones y las etiquetas de los productos, el contenido de otros cannabinoides y terpenos, y las concentraciones variables de Delta-8 TCH. Además, algunos de estos productos pueden estar etiquetados simplemente como “productos de cáñamo”, lo que puede confundir a los consumidores que asocian “cáñamo” con “no psicoactivo”. Además, la FDA está preocupada por la proliferación de productos que contienen Delta-8 THC y se comercializan para usos terapéuticos o médicos, aunque no hayan sido aprobados por la FDA. La venta de productos no aprobados con afirmaciones terapéuticas sin fundamento no sólo constituye una infracción de la ley federal, sino que también puede poner en riesgo a los consumidores, ya que no se ha demostrado que estos productos sean seguros o eficaces. Esta comercialización engañosa de tratamientos no probados plantea importantes problemas de salud pública porque los pacientes y otros consumidores pueden utilizarlos en lugar de las terapias aprobadas para tratar enfermedades graves e incluso mortales.

La cantidad natural de Delta-8 THC en el cáñamo es muy baja, y se necesitan productos químicos adicionales para convertir otros cannabinoides del cáñamo, como el CBD, en Delta-8 THC (es decir, conversión sintética). Las preocupaciones con este proceso incluyen:

Para más información sobre el Delta-8 THC : RED DE ALERTA DE SALUD DE LOS CDC (HAN, POR SUS SIGLAS EN INGLÉS) – añada el enlace cuando esté disponible.

Los fabricantes están envasando y etiquetando estos productos de forma que puedan resultar atractivos para los niños (gomitas, chocolates, galletas, dulces, etc.). Estos productos pueden comprarse en línea, así como en una variedad de establecimientos, incluyendo tiendas de conveniencia y gasolineras, donde puede que no haya límites de edad sobre quién puede comprar estos productos. Como se ha comentado anteriormente, se han producido numerosas alertas de centros de control de envenenamiento que implican a pacientes pediátricos que estuvieron expuestos a productos que contienen Delta-8-THC. Además, los centros de control de envenenamiento de animales han indicado un fuerte aumento general de la exposición accidental de las mascotas a estos productos. Mantenga estos productos fuera del alcance de los niños y las mascotas.

El Delta-8 THC tiene efectos psicoactivos y embriagantes, similares a los del Delta-9 THC (es decir, el componente responsable del “subidón” que pueden experimentar las personas al consumir cannabis). La FDA está al tanto de los informes de los medios de comunicación sobre productos con Delta-8 THC que hacen que los consumidores estén “drogados”. La FDA también está preocupada por el hecho de que los productos con Delta-8 THC probablemente expongan a los consumidores a niveles de la sustancia mucho más elevados que los que se dan de forma natural en los extractos crudos de cáñamo. Por lo tanto, no se puede confiar en el uso histórico del cannabis para establecer un nivel de seguridad para estos productos en los seres humanos.

Es importante que los consumidores sepan que los productos de Delta-8 THC no han sido evaluados ni aprobados por la FDA para su uso seguro en ningún contexto. Pueden comercializarse de forma que ponen en peligro la salud pública y, sobre todo, deben mantenerse fuera del alcance de los niños y las mascotas.

1. Los productos de Delta-8 THC no han sido evaluados ni aprobados por la FDA para su uso seguro y pueden comercializarse de forma que ponen en riesgo la salud pública.

A continuación, se presentan 5 cosas que debe saber sobre el Delta-8 THC para mantenerse a usted y a sus seres queridos protegidos de productos que pueden suponer graves riesgos para la salud:

Si cree que tiene un efecto secundario grave que supone un peligro inmediato para su salud, llame al 9-1-1 o la sala de emergencias de su localidad. Se alienta a los profesionales de la salud y a los pacientes a que comuniquen las quejas, los casos de exposición accidental y los acontecimientos adversos al programa MedWatch de Información de Seguridad y Reporte de Eventos Adversos de la FDA:

Los centros nacionales de control de envenenamiento recibieron 661 casos de exposición a productos con Delta-8-THC entre enero de 2018 y el 31 de julio de 2021, 660 de los cuales ocurrieron entre el 1 de enero de 2021 y el 31 de julio de 2021. De los 661 casos de exposición:

La FDA está trabajando activamente con socios federales y estatales para seguir abordando las preocupaciones relacionadas con estos productos y vigilando el mercado en busca de quejas sobre los productos, eventos adversos y otros productos emergentes derivados del cannabis de potencial preocupación. La FDA advertirá a los consumidores sobre problemas de salud pública y seguridad, y tomará medidas, cuando sea necesario, cuando los productos regulados por la FDA infrinjan la ley.

5. Los productos de Delta-8 THC deben mantenerse fuera del alcance de los niños y las mascotas.

La Asociación Americana de Centros de Control de Envenenamientos (AAPCC, por sus siglas en inglés) mantiene el Sistema Nacional de Datos sobre Envenenamientos (NPDS, por sus siglas en inglés), que alberga registros de casos no identificados de información recopilada de las personas que llamaron durante la gestión de la exposición, y llamadas de información sobre envenenamientos gestionadas por los centros de control de envenenamientos del país (PCC, por sus siglas en inglés). Los datos del NPDS no reflejan todo el universo de exposiciones a una sustancia concreta, ya que puede haber exposiciones adicionales que no se reporten a los PCC; por lo tanto, no debe interpretarse que los datos del NPDS representen la incidencia completa de las exposiciones a cualquier sustancia en los EE. UU. Las exposiciones no representan necesariamente un envenenamiento o sobredosis, y la AAPCC no puede verificar completamente la exactitud de cada informe. Las conclusiones basadas en los datos del NPDS no reflejan necesariamente las opiniones de la AAPCC.

El CBD es uno de los cientos de sustancias químicas que se encuentran en la planta de cannabis en flor. El CBD no tiene los efectos psicoactivos, o alteradores de la conciencia de otra sustancia química que se encuentra en el cannabis, llamada tetrahidrocannabinol (THC). El THC es la sustancia química que hace que las personas se sientan “drogadas”. Por otra parte, algunas personas usan el CBD para ayudar a aliviar el dolor, la ansiedad y los problemas con el sueño.

Se están llevando a cabo estudios para responder a esta pregunta. Algunos científicos están estudiando si el CBD podría aliviar algunos de los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento, como el dolor, el insomnio, la ansiedad o las náuseas. Otros científicos están estudiando si el CBD podría hacer más lento o detener el crecimiento del cáncer.

El CBD proviene de plantas de cannabis llamadas cáñamo, que se cultivan específicamente con altos niveles de CBD y bajos niveles de THC. Las plantas de cannabis cultivadas con altos niveles de THC se suelen denominar marihuana. El CBD proviene del aceite que se extrae de la planta de cannabis. Ese aceite se puede ingerir entonces como líquido, cápsula o gelatina masticable, o inhalarse mediante vapeo (en inglés). También se puede añadir como ingrediente en productos como lociones y parches cutáneos.

¿Qué es el CBD?

Hasta la fecha, ningún estudio a gran escala ha demostrado que el CBD tenga beneficios para el tratamiento de las personas con cáncer. La mayoría de los estudios que se han realizado para evaluar el CBD como tratamiento contra el cáncer se realizaron en ratones o en células humanas en el laboratorio. Por ejemplo, hay algunos estudios que han demostrado que el CBD inhibe el crecimiento de las células cancerosas en ratones con cáncer de pulmón o cáncer de colon. Otro estudio mostró que el CBD, junto con el THC, mató células cancerosas de glioblastoma (en inglés) en el laboratorio. Sin embargo, no se han realizado estudios en personas con cáncer.

Hay mucho sobre el CBD que todavía se desconoce. En gran medida, ha permanecido sin estudiar porque, hasta 2018, la Administración para el Control de Drogas (Drug Enforcement Administration, DEA) de los Estados Unidos (DEA) lo consideraba una droga de clasificación I (en inglés). Una droga de clasificación I es una droga que ha sido declarada ilegal por la DEA debido a inquietudes de seguridad sobre su potencial para el abuso y porque no existe un uso médico aceptado para esta. Luego, en septiembre de 2018 (en inglés), la DEA actualizó la categoría del CBD para convertirlo en una droga de clasificación V. Los fármacos de la clasificación V tienen un menor potencial de abuso y se considera que tienen algún uso médico.

El cannabidiol, también conocido como CBD, es una de las muchas sustancias químicas que se encuentran en la planta de cannabis. Se ha promovido en algunos foros en línea como tratamiento alternativo (en inglés) e incluso como cura para muchas enfermedades, incluido el cáncer. Y algunas personas con cáncer dicen que el CBD les ha ayudado como terapia complementaria en el manejo de sus síntomas y efectos secundarios del tratamiento estándar contra el cáncer.

Se han realizado algunos estudios que demuestran que el CBD, solo o junto con el THC, puede aliviar el dolor, el insomnio o la ansiedad, pero estos estudios no fueron específicos para personas con cáncer. Aunque ningún estudio hasta la fecha ha demostrado que el CBD facilite estos efectos secundarios específicamente en personas con cáncer o en personas que reciben tratamiento contra el cáncer, algunas personas con cáncer han notificado beneficios al tomar CBD, como ayudar con las náuseas, los vómitos, la depresión y otros efectos secundarios. Según las pautas (en inglés) de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica), su médico puede considerar recetarle cannabinoides para el manejo del dolor crónico si usted vive en un estado donde esto es legal. Sin embargo, las pautas de la American Society of Clinical Oncology (en inglés) indican que no hay suficientes pruebas para respaldar el uso de cannabinoides para prevenir las náuseas y los vómitos en personas con cáncer que reciben radioterapia o quimioterapia.

Sin embargo, hay muy poca investigación sobre el CBD y su uso en el tratamiento de personas con cáncer. Esto es lo que hay que saber sobre lo que es el CBD y lo que la ciencia muestra actualmente sobre si es seguro y eficaz para el uso por parte de personas con cáncer.

También es posible que se pregunte si el CBD es legal en su área. Algunos estados permiten la venta y posesión de cannabis, incluidos el CBD y el THC, para uso médico y recreativo. Otros tienen normas más estrictas, por lo que siempre deben conocerse las leyes estatales de cada estado antes de transportar el CBD a través de fronteras estatales. Las cosas son más complicadas a nivel federal. En 2018, el gobierno de los EE. UU. reconoció que el cáñamo se puede cultivar y manufacturar legalmente como parte de la Ley de Granja. El cáñamo se puede usar para fabricar cosas como cuerdas y ropa, además del aceite de CBD. En otras palabras, el cáñamo ya no es una sustancia controlada, lo que significa que no está regulada por el gobierno. Esto quiere decir que los consumidores deben evaluar la seguridad y calidad de los productos de CBD por sí mismos. Algunos tipos de CBD, por ejemplo, pueden tener niveles mucho más altos de THC que el establecido en el etiquetado.

¿Puede el CBD ayudar a las personas con cáncer?

Puede encontrar historias en línea de personas que hablan de los beneficios del CBD como tratamiento contra el cáncer o para el alivio de los efectos secundarios. Recuerde que estas historias personales, aunque puedan ser bienintencionadas, se comparten sin estudios científicos y no constituyen evidencia. La seguridad y la eficacia del CBD para las personas con cáncer aún están por demostrarse en grandes ensayos clínicos controlados y aleatorizados.

También es importante tener en cuenta que algunos estudios han demostrado que el CBD podría interferir en la forma en que su cuerpo procesa los fármacos contra el cáncer, lo que se denomina interacción farmacológica. Esto podría hacer que los tratamientos contra el cáncer sean más tóxicos o menos eficaces. También se necesita más investigación sobre estos efectos. Por estos motivos, informe siempre a su oncólogo si está pensando en usar CBD antes de hacerlo.

Hay dos medicamentos de cannabis sintético, nabilona (Cesamet) y dronabinol (Marinol o Syndros) que están aprobados por la FDA para tratar las náuseas y vómitos relacionados con la quimioterapia. Estos medicamentos se fabrican en un laboratorio.

Actualmente, hay un tratamiento a base de CBD aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU., llamado Epidiolex, que se utiliza para tratar una forma rara y grave de epilepsia en niños. Actualmente no hay ningún medicamento a base de CBD aprobado por la FDA para tratar el cáncer o los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer.

¿Es seguro el CBD para las personas con cáncer?

La conclusión es la siguiente: hable siempre antes con su médico si está pensando en usar CBD. Debido a que la investigación aún no respalda el uso del CBD para ayudar a las personas con cáncer, es importante que hable del tema con su médico antes de usarlo. Hay varios ensayos clínicos en curso que estudian el uso del CBD en la atención oncológica, y usted y su oncólogo pueden hablar sobre los posibles beneficios y riesgos de participar en un estudio de investigación (en inglés) para ayudar a encontrar respuestas a algunas de las preguntas sobre el CBD, incluido si este puede reducir los efectos secundarios o mejorar la calidad de vida.

Además, quien cultive o tenga plantas de cannabis para producir y vender droga ilícita “será sancionado con pena de diez a quince años de prisión”.

“Esa medida viene a ayudar a cientos de panameños que hasta el momento se las ha imposibilitado poder adquirir ese medicamento en Panamá”, afirmó durante el pleno el también diputado oficialista, Leandro Ávila.

Además, solo las farmacéuticas o empresas especializadas en servicios terapéuticos podrán adquirirlo y comercializarlo.

El objetivo es garantizar que el producto terminado sea “usado exclusivamente para fines médicos, científicos y de investigación”.

Panamá, primero en Centroamérica.

Ciudad de Panamá (AFP) – La Asamblea Nacional Legislativa de Panamá aprobó un proyecto que legaliza el cannabis medicinal y que podría convertir al país en el primero de Centroamérica en regular el consumo de esta sustancia.

El proyecto también advierte que está prohibido vender cannabis a domicilio, vía Internet o fuera de los establecimientos autorizados.

El uso del cannabis será “con fines terapéuticos, médicos, veterinarios, científicos y de investigación en el territorio nacional”, añade el texto aprobado.

Para ello, las empresas que cuenten con una licencia deberán presentar un plan de exportación proyectado para un año y deberán identificar a los compradores ante las autoridades regulatorias panameñas.

El proyecto fue presentado en 2019, pero ha sufrido múltiples cambios para que fuera aprobado por unanimidad.

Según un estudio de la Universidad de Lausana publicado en julio, el cannabis fue cultivado por primera vez por los humanos hace unos 12.000 años en China.

Según la ley, los pacientes que accedan a un tratamiento de cannabis medicinal lo harán “bajo estrictas normas de seguridad” y vigilancia.

Sin embargo, hasta que la ley no sea homologada y reglamentada “seguiremos en lo mismo, obligados a cometer ilegalidades por necesidad y seguiremos estando expuestos al mercado ilegal donde no se garantiza un producto sano, seguro, accesible ni de calidad”, advirtió Ossa.

El proyecto, impulsado por el presidente de la Asamblea unicameral y diputado oficialista, Crispiano Adames, fue aprobado con 44 votos a favor por cero votos en contra el 30 de agosto.

“Lo bueno es que se tenga la oportunidad de que aquí se produzca”, manifestó Ávila.

En 33 de los 50 estados de Estados Unidos, está permitido el uso medicinal de la marihuana, mientras que en su capital, Washington, y en otros 10 estados su uso recreativo.

La iniciativa legislativa tiene como objetivo “crear un marco regulatorio que permita el uso y acceso vigilado y controlado del cannabis medicinal y sus derivados”, según indica su preámbulo.

En Sudamérica, la mayoría de países ya regulan el consumo del cannabis medicinal, mientras que México y Uruguay permiten también su uso recreativo.

Si el proyecto es homologado por el presidente Cortizo, Panamá será el primer país en regular el uso del cannabis en Centroamérica, una región conservadora con una amplia influencia de la religión.

“Esto es un gran logro, no es una ley perfecta ni tal vez la ideal, pero definitivamente es el primer paso de algo justo y necesario”, declaró a la AFP Carlos Ossa, un activista con esclerosis múltiple que llevaba luchando cuatro años por la regularización del cannabis medicinal.

Tampoco se podrá promocionar o hacer publicidad de los fármacos o sus derivados en medios de comunicación o redes sociales, salvo en revistas científicas.

Oportunidad para exportar.

Con este proyecto, las empresas podrían exportar desde Panamá semillas para siembra, plantas de cannabis y derivados de este producto.

Las fases del cultivo de este producto se hará en áreas designadas de acceso limitado y con un sistema de cámaras de vigilancia.

“Obligado a cometer ilegalidades”

La ley permitiría en Panamá la importación, exportación, cultivo, producción y comercialización de esta sustancia y sus derivados a través de una serie de licencias otorgadas por el Estado.

La ley entrará a regir en cuanto sea homologada por el presidente Laurentino Cortizo.